Si es la primera vez que viajas en avión y además vas a tener que enfrentarte en solitario a la aventura, seguro que sientes la preocupación de saber si vas a lograr orientarte bien en el aeropuerto o si es complicado moverse por el mismo.
Si vas en coche, lo primero que tienes que hacer es tomar el desvío que marca aparcamiento aeropuerto de Santiago una vez en la carretera para el mismo. Aparca tu coche y dirígete hacia la zona en la que están las puertas. No olvides tomar nota de dónde queda tu vehículo, apuntando claramente la planta y el número de plaza.
Si optas por uno de los parkings low cost, más alejados del aeropuerto, no te preocupes ya que cuentan con servicios de lanzadera que te dejarán directamente en la puerta del aeropuerto. Es una excelente opción para ahorrar dinero sin renunciar a la comodidad de ir al aeropuerto en tu vehículo.
El aeropuerto tiene una única terminal y dos plantas. En la planta 0 está la puerta de las llegadas y también están los mostradores de facturación. Si necesitas facturar, tienes que ir hasta la planta cero y dirigirte a los mostradores de tu compañía. La planta es muy pequeña y todo está perfectamente señalizado, pero si tienes dudas hay paneles informativos que puedes consultar.
Una vez realizada la facturación, debes subir a la primera planta porque es allí en dónde se realizan las salidas. Como hemos dicho, hay una única terminal tanto para los vuelos nacionales como internacionales. Todos los viajeros pasan por los controles por una única puerta y una vez allí, tendrán que dirigirse a su puerta de embarque. Esta estará perfectamente señalada, además los paneles informativos indicarán en todo momento por donde hay que ir y hay personal a quién preguntar si fuera necesario.
Según el caso, puede tocar una puerta de embarque directa, que lleva ya al avión a través de un pasillo. En otros casos, al salir de la puerta se entra en un autobús que lleva a los pasajeros hasta la escalerilla de subida al avión. Imposible perderse. Una vez en el avión, es importante sentarse en el asiento que se le ha asignado. Algunas compañías permiten realizar cambios entre pasajeros, otras no. Por eso, lo mejor es comprar un billete que se adapte a las necesidades y utilizarlo.