Los itinerarios y rutas de Madrid atraen a los turistas que prefieren viajar por libre. Las restricciones al acceso o la circulación en la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) han impulsado a estos usuarios a explorar los destinos de la periferia, ante la dificultad para reservar parking Madrid centro. Uno de los enclaves más visitados en coche, moto y autocaravana es San Lorenzo de El Escorial, a menos de cincuenta kilómetros de la capital.

El municipio escurialense posee un entorno montañoso imponente que no desmerece a su arquitectura, protagonizada por su Real Monasterio, aunque el Museo Cocheras del Rey y el Real Coliseo de Carlos III tampoco decepcionan. Además, la oferta de parkings gratuitos y de pago es aquí considerable.

Otra escapada sobre ruedas es Chinchón, uno de los pueblos más pintorescos de Madrid, famoso por su calendario festivo, su gastronomía y la Plaza Mayor. Entre los monumentos que motivan esta excursión destacan el Ayuntamiento (con cinco siglos de historia), la Torre del Reloj, el Castillo de los Condes de Chinchón o el Convento de los Agustinos.

Toledo es otra referencia para los entusiastas del turismo itinerante. Posee rutas en carretera tan célebres como las Barrancas de Burujón, Risco de las Paradas o los Molinos en Consuegra. El municipio en sí cautiva por su mezcla de arquitecturas cristiana, judía y musulmana, motivo por el que recibe el sobrenombre de la «Ciudad de las Tres Culturas».

La naturaleza y el placer de conducir se combinan en la Sierra del Rincón, un sistema montañoso al norte de Madrid que alberga numerosos pueblos y paisajes de interés: la laguna del Salmoral, Horcajuelo, La Hiruela, etcétera. Como alternativa, el Valle del Lozoya no decepciona a este perfil viajero. Sus argumentos son el Puerto de Cotos y pueblitos con el encanto de Rascafría o Buitrago del Lozoya. Ciertos lugares (el Puente del Congosto, la Fuente de los Cuatro Caños, etc.) también endulzan una escapada a este valle madrileño.