Por su ubicación privilegiada y el legado cultural que acoge, Granada se sitúa en el octavo puesto de las ciudades más turísticas de España, según un ranking del Instituto Nacional de Estadística (INE). Su reputación no impide, sin embargo, que adolezca de los mismos problemas de movilidad y estacionamiento que el resto de urbes europeas. Para el visitante, moverse en coche o buscar aparcamiento en el centro de Granada es una pequeña odisea.

Durante una escapada turística, la capital granadina atrae no sólo por los edificios y monumentos de su casco histórico, sino también por los pueblos de su periferia (Guadix, Lanjarón, Montefrío, Sierra Nevada, etcétera). De ahí que una parte de sus visitantes decida explorar Granada en coche propio o del alquiler.

Para llegar en coche, la A-44 es la autovía más directa desde la meseta y norte peninsular. Una vez en la comunidad andaluza, la A-92 comunica la ciudad de Granada con Sevilla, Málaga y otros municipios cercanos. Pese a sus ventajas, este medio de transporte recibe fuertes limitaciones en las zonas más céntricas, como las restricciones a la circulación o las plazas de estacionamiento exclusivas para residentes.

Por consiguiente, estacionar cerca de las principales atracciones de Granada es casi un imposible, sobre todo en temporada alta. Lo recomendable es aparcar en el Parque de las Ciencias, el barrio de La Chana y otras áreas alejadas del centro histórico, para después acudir a pie hasta la Catedral de Granada o el Monasterio de la Cartuja, por citar una pequeña muestra de los monumentos top de la orgullosa Ciudad de la Alhambra.

Respecto a los parkings públicos de pago, destacan los de Méndez Nuñez, La Hípica, Paseo del Violón, Cruz de Lagos, Palacio de Congresos, Los Cambios, Severo Ochoa o San Juan de Dios, con un coste de uno a tres euros.