La resistencia, la comodidad y el estilo son características apreciadas en una correa de reloj. Este complemento se comercializa en materiales diversos, y su elección debe contemplar los pros y contras de cada opción. Por un lado, las correas metálicas reciben una demanda intensa en cualquier Relojeria Vigo porque su durabilidad y elegancia son máximas.
El acero inoxidable, en concreto, ofrece una tolerancia elevada a la corrosión y el desgaste. Su acabado plateado y brillante potencia la estética de la caja, el bisel y otros componentes del reloj. Por eso, este metal causó furor en la década de los setenta y ochenta, pero la introducción del titanio por Citizen debilitó su hegemonía. Este metal de transición sorprende por su peso ligero, resistencia a golpes y propiedades hipoalergénicas.
Gracias a su precio asequible, ligereza y tacto agradable, el cuero es una elección popular entre los usuarios de relojes. Su grosor y tipo de piel condicionan la flexibilidad, una característica de gran importancia. Por lo general, suele emplearse pieles de vacuno, pero existen otras opciones más exóticas y perfectamente legales, como la piel de tiburón o de reptil.
Las correas de nailon o NATO son una oda a la deportividad y el mundo militar. Se adaptan bien a las exigencias del uso diario y no es estropean con la acción del agua. Surgieron en los años setenta por iniciativa del Ministerio de Defensa británico o MoD. Su diseño en una sola pieza impide que el reloj se suelte en caso de romperse uno de los pasadores.
Las correas de malla milanesa son sinónimo de glamour y sofisticación. Su trenzado recuerda a una antigua cota de malla. Casan bien con relojes italianos, aunque gozan de fama en todo el sector relojero.
Casio y el auge de los smartwatches han logrado que las correas de caucho o silicona figuren entre las más utilizadas. Este producto lo tiene todo: asequibilidad, resistencia, confort, estética casual, etc., lo que justifica su éxito.