En cuestión de moda y en definiciones de elegancia, estamos acostumbrados a escuchar máximas que no siempre tienen por qué estar acertadas. Seguro que más de una vez te han dicho eso de que “menos es más”. La gente lo repite como si fuera una verdad incuestionable, pero realmente es una frase atribuida a un arquitecto para definir el estilo minimalista. El estilo minimalista puede ser elegante, pero también puede ser frío e impersonal. Por eso, hay que saber elegir lo adecuado para cada momento sin creer a pies juntillas lo que todo el mundo repite. ¿O te vas a poner un traje sin planchar para una ocasión especial solo porque alguien dijo que la arruga es bella?
Si vas a acudir a una boda por la noche, a una cela elegante o a un acto muy especial, unos pendientes esmeraldas estilo vintage pueden ser todo un acierto y, seguramente, se llevarán todas las miradas. Pero esos mismos pendientes vintage con piedras preciosas pueden ser excesivos y estar fuera de lugar si te los pones para una comida con las amigas en un local de diario. No se trata por tanto de qué usar, sino de cuándo usarlo.
Evidentemente, todos somos libres para ponernos lo que nos apetezca y lo importante es que estemos a gusto con nosotros mismos. Pero eso no quita que haya unos estándares establecidos que marquen qué es elegante y qué no lo es. Tú puedes ponerte una chaqueta de lentejuelas multicolor con unos pantalones naranjas con parches de flores y sentirte genial. Y es estupendo que lo hagas. Estarás vistiendo de una manera alegre, original y divertida. Pero no de una forma elegante.
Algunas personas confunden la elegancia y la sofisticación con la ostentación. Si hemos dicho que el minimalismo no tiene por qué ser una máxima en la elegancia, el exceso desde luego, la hunde por completo. Vemos así a personas que tienen joyas de alta calidad, vestidos con un corte maravilloso y complementos de las mejores marcas. Pero cuando se lo ponen todo a la vez llaman la atención no por su elegancia, sino por la falta de la misma. El equilibrio y la mesura siempre suelen favorecer más que estos looks que hacen que la persona parezca un expositor de marcas y lujos en lugar de verse favorecida por estos productos de calidad que lleva.