Si estás pensando en acogerte a la ley de la segunda oportunidad Vigo debes saber que puedes hacerlo tanto si eres una persona física como jurídica. Lo primero que tienes que hacer es saber si cumples con los requisitos básicos, los cuales son:

-Ser insolvente o tener claro que se va a caer en la situación de insolvencia en un plazo de tiempo breve. No hay que confundir ser insolvente con no tener ingresos o patrimonio, se trata de la imposibilidad de afrontar las deudas que se han contraído. 

-Que esa insolvencia no se haya producido de mala fe. Es decir, que tú no hayas hecho a propósito nada que implique haber llegado a esa situación de insolvencia con la intención de llegar a esa situación de insolvencia.

-Que no se haya recurrido a la ley de la segunda oportunidad en los últimos cinco años.

-Que la deuda no supere los cinco millones de euros.

Aunque los dos últimos requisitos pueden ser fáciles de entender y no suelen tener complicación, los dos primeros pueden tener sus vueltas y por eso siempre se recomienda acudir a un abogado especializado para que nos diga si realmente somos candidatos a acogernos a esta ley y cómo debemos de actuar para conseguir los mejores resultados.

Con la ley de la segunda oportunidad pueden pasar dos cosas. La primera es que se condone la deuda al cien por cien. No es lo más habitual. La segunda es que se fije un plan de pagos. Esto suele conllevar una condonación parcial de la deuda y una refinanciación del resto, de forma que lo que se paga de forma mensual sea mucho menos y esté en manos de la persona afrontar esos pagos.

El plan de pagos es la solución más habitual cuando la persona tiene un trabajo o una fuente de ingresos, así como patrimonio. Solo cuando la persona no tiene nada, se produce una condonación total. Pero un buen abogado puede marcar la diferencia, logrando unas condiciones mucho más ventajosas para poder hacerse cargo de la deuda que le quede.

En todos los casos, quien se acoge a esa ley siempre tiene una oportunidad muy importante para recomenzar de cero y poder rehacer su vida pese a haber contraído deudas muy importantes, ya sea personalmente ya sea en su negocio o pequeña empresa.